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Prejuicios

  • Foto del escritor: Guachos
    Guachos
  • 25 jun 2018
  • 3 Min. de lectura


El prejuicio es un término complicado. Llevo varios días intentando empezar esta entrada explicando lo que significa para mí y no lo consigo. Supongo que es una de esas palabras que se usan tanto que pierden su definición correcta. Existen de todos los tipos, pueden ser positivos, negativos, creados por el entorno, por los medios, pueden convertirse en el fundamento del racismo, de la homofobia…


Lo que tengo claro es que todos convivimos con estos prejuicios, todos prejuzgamos y de alguna manera es algo normal. Creo que es automático, es imposible imaginarse lo que no conoces sin añadirle valores o características, sean negativas o positivas. Nunca he estado en Islandia, pero sabiendo que hace tanto frío, supongo que la gente es muy tímida y tienen mal humor, por otra parte supongo que son muy familiares y hospitalarios. No tengo ni idea pero me lo imagino y mi ignorancia no me pone límites. En eso se basan los prejuicios a mi entender, construir una idea sobre algo que desconoces con tu capacidad de imaginación.


Esto puede ser peligroso, ya que hoy en día el bombardeo de información en los medios no nos deja mucho que imaginar. Nos construye el imaginario y de manera indirecta nuestros prejuicios. Además normalmente no lo hacen de una forma positiva y constructiva, el morbo y el odio triunfan más en las portadas. Siempre creí ser consciente de ello, pero venir a Argentina me ha dado una lección muy valiosa.


Vivir en Sudamérica me ha hecho enfrentarme a todos mis prejuicios sobre este lugar. Desde España nos llegan noticias constantes de su inestabilidad económica, su peligrosidad y su pobreza, lo que genera una imagen bastante mala de este país. Un buen ejemplo fueron las dudas de la mayor parte de mi familia y conocidos al explicarles que nos queríamos venir a Argentina, la frase más repetida fue: “En Argentina están mal, es muy peligroso vivir allí”. No sabían más de este país, pero no dudaban de su mala situación.


Es curioso lo fácil que nos convencen de que en el resto del mundo están peor y que somos unos privilegiados. Con esto supongo que consiguen disimular sus propios problemas y carencias. Al irte a otro país lo ves claramente ya que se repite el cuento, aunque las circunstancias sean completamente diferentes. Por eso es bueno vivir en diferentes lugares, porque te das cuenta de lo injusto y egoísta que es juzgar negativamente algo que ni conoces. Además te enseña a valorar más lo que tienes y lo que no tienes.


Ojalá nuestros prejuicios sirviesen para animarnos a descubrir nuevos lugares y culturas, en vez de cerrarnos a ellos, sería mucho más productivo. Pero es difícil cuando nos convencen de la necesidad de ser competitivos y nos bombardean constantemente con lo peor del ser humano, día tras día. Condicionando nuestro pensamiento, perturbando nuestra imaginación y reduciendo nuestro mundo a muertes violentas, desastres naturales y fútbol.


¿Cómo serían nuestros prejuicios sin toda la contaminación de horrores y desgracias que se retransmiten a todas horas por los medios de comunicación? ¿Existiría esta desconfianza general hacia los demás? No tengo ni idea, pero venir a vivir a Argentina me ha ayudado a deshacerme de esa tendencia hacia el rechazo, a darme cuenta que existen muchas realidades y que reducir tu pensamiento a la tuya es un error.

Comentarios


Antón
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Como buen gallego, me gusta comer, el mar, la montaña, la familia y la cerveza.

 

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Mica

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