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20 cosas que me llamaron la atención de Argentina (Parte II)

  • Foto del escritor: Guachos
    Guachos
  • 13 jul 2018
  • 4 Min. de lectura

La ciudad es una mezcla de estilos arquitectónicos

Buenos Aires es una ciudad de contrastes, con muchas personalidades, nacionalidades y atmósferas. Su arquitectura la hace dinámica y ecléctica, caminando por los diferentes barrios puedes encontrarte reflejados los grandes movimientos arquitectónicos y migratorios de cada época, especialmente europeos pero con un toque latino, algo que define muy bien a sus ciudadanos. Puedes encontrar desde el estilo colonial, neogótico, neoclásico, ecléctico, art nouveau, art decó hasta las alegres y coloridas casitas de Caminito o la Iglesia Ortodoxa Rusa y la Mézquita de Palermo (La más grande de toda Latinoamérica.)

Para leer más sobre esto: http://arqi.com.ar

No existe el relieve

Buenos Aires y una gran parte del territorio Argentino es EXTREMADAMENTE PLANO. Puedes ir por la autopista todo recto y llegar a Rosario sin haber tomado ninguna curva, son 300 km de planicie repleta de campos de soja y vacas. Para nosotros, gallegos acostumbrados a los montes y montañas, este horizonte infinito se nos hace muy extraño. Una de las cosas buenas que tiene es que es una ciudad perfecta para pateartela.

Y las distancias se miden en cuadras

¿A cuánto está la boca del subte? A dos cuadras, ¿Y el cine? A cuatro cuadras. Así se miden las distancias en Argentina, la cuadra se le llama a lo que conocemos por manzana en su sistema urbanístico perfectamente cuadriculado (Mira Buenos Aires desde el Google Maps). Una cuadra de Buenos Aires mide exactamente 129 metros, según decreto colonial español.

Además en cada una hay un puesto de flores, dos fruterías, un chino, un kiosko y una panadería. ¡No falla!


Los envases retornables

A pesar de ser un país con una política de reciclaje muy atrasada tanto en legislación y logística como en conciencia ciudadana, la gran mayoría de los envases de cerveza y refrescos se comercializan como envases retornables. Es decir, tu llevas el envase vacío para ir a comprar uno nuevo. Esto también abarata el precio final y provoca que se vendan principalmente los formatos de uno o dos litros y medio, es muy difícil comprar latas pequeñas de cerveza o coca cola. En los bares y restaurantes se pide el “Porrón”, es muy poco común y caros los tercios, los quintos y las cañas.


El telefonillo no abre la puerta

El portero automático solo sirve para llamar al departamento y pedirles que te bajen a abrir, por motivos de seguridad los telefonillos no abren la puerta y te tienes que quedar esperando a que bajen a por ti. Puede parecer una tontería pero empiezas a echar de menos el sistema español cuando vives en un noveno como nosotros.

Los ascensores tienen doble puerta

Sí, casi todos los ascensores tienen una verja y luego una puerta, como antiguamente en España. Aquí es lo común, salvo en mi facultad no he visto ningún ascensor con puertas automáticas.

Los colectivos, un mundo aparte.

Aunque te digan lo contrario el transporte público funciona de maravilla en la ciudad, de lo contrario sería un caos la convivencia entre 14 millones de personas. El pasaje se compra por zona a la que vas, por lo que al subir tienes que decir la parada donde te bajas, conducen como buenos argentinos “a las remil putas”. Puede llenarse hasta límites insospechados con tal de que la puerta cierre. El servicio funciona las 24 horas con mucha periodicidad y te tomes el colectivo a la hora que te tomes siempre va a haber gente. Esta es la ciudad que nunca duerme.

Desquiciados en los colectivos, pero siempre con educación.

La espera del colectivo refleja su educación, arman una fila y la respetan con toda la normalidad del mundo. Además, si te olvidaste de que no tenias saldo en tu SUBE o no te alcanza para la zona a la que vas, siempre hay alguien dispuesto a pagarte el pasaje.


Está lleno de locos

Puedes encontrarte todo tipo de personajes caminando por la calle, desde una señora gritando al aire, un señor que insulta al árbol, hasta los aullidos que emiten los taxistas al conducir, todo en esta ciudad tiene un toque de desquicio, especialmente con el tema tráfico.

El idioma: lunfardo

A pesar de que un porteño y una gallega hablan el mismo idioma, tenemos un montón de diferencias: La bombacha es la braga, coger... , la palta es el aguacate, el colectivo es el bus urbano, el re se incorpora a cada palabra para enfatizarla: REBUENO CHE, la z y la s son la misma letra, la B es ‘be larga’ y la V es ‘be corta’, las minas y las pibas, son las chicas… tienen expresiones para todo y especialmente para ‘reputear’. Los insultos son lo mejor que existe en su vocabulario. https://insultacomounargentino.com

Comer en la calle.

Puedes comprar comida en la calle en casi cualquier esquina, es fácil encontrarte el puesto de choris, de sándwich de bondiola, chipás, un señor en bici vendiendo cerveza, helados, pasteles, torta frita, incluso en el metro. No pasan inadvertidos, los vendedores te gritan a pleno pulmón sus ofertas. Es importante no preguntarse por la salubridad de lo que compras, hay que comer, callar y disfrutar de la grasa pura que te estás zampando. Un punto positivo es que aquí se puede beber alcohol en la calle.


El argentino siempre es el mejor y el peor.

Tienen la calle y el río más ancho del mundo, el pico más alto del hemisferio sur, la ciudad más austral, el mejor helado, el mejor asado, la mejor pizza… para los argentinos todo lo que se haga en su país es lo “Más algo”, pero también se autodenominan como “País de mierda”. Es como el amor a un hermano, solo tú puedes denigrarlo pero si alguien se atreve a hacerlo te sale el amor y la furia por las orejas. No te cuento en el Mundial… pero eso es un capítulo aparte.

Comentarios


Antón
No te pierdas nada..

Como buen gallego, me gusta comer, el mar, la montaña, la familia y la cerveza.

 

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Mica

Soy inquieta, rebelde e idealista. Apasionada de la comunicación, el diseño, el arte, las plantas y la comida.

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